¿Cuántos retos crees que eres incapaz de alcanzar?

¿Cuántas cosas crees que no puedes hacer y ni siquiera las intentas?

Probablemente unas cuantas, a mí también me pasa.

Solemos tener metas, objetivos, sueños en nuestra mente, que nunca empezamos por pensar que no son para nosotros.

De la misma manera, vemos situaciones de personas cercanas que pensamos que seríamos incapaces de vivir o de superar.

Podríamos llamarlos retos elegidos y retos no elegidos. Estos últimos ni siquiera los teníamos en mente, nunca pensamos que podrían pasarnos a nosotros, porque son de esas “cosas que les pasan a otras personas”. Y está bien que las veamos así, porque no podemos vivir pensando en que nos puede pasar todo lo que vemos en la tele, nos cuentan los amigos o les ocurre a los vecinos. No sería vida.

Pero, cuando te toca ser parte de “eso” que les pasa a otras personas, te das cuenta de que hay de todo para todos y que, además, es parte de la vida y de este mundo. No pongo una lista de situaciones “no elegidas” porque, la verdad, no me apetece. Seguro que cada uno puede hacer la suya propia o la de lo que ha visto de cerca.

La parte buena es que, en situaciones difíciles, descubrimos nuestro potencial, cuando la vida nos obliga a sacarlo sin ni siquiera saber que lo teníamos.

Todos pasamos por dificultades en algún momento, a veces no las vemos venir, otras nos venían avisando de alguna manera. Sea como sea la llegada de un problema, para unas personas supone el fin del mundo y para otras algo que superar y de lo que aprender.

Esto último no es fácil de ver ni de entender mientras se está dentro de la dificultad, es con el paso del tiempo o una vez superada la situación, cuando somos capaces de reconocer lo bien que lo hicimos.

¿Dónde está el secreto o la fórmula para salir airosos de las dificultades?

Creo que no hay fórmula, pero sí hay “compuestos” que ayudan a superar problemas y además salir fortalecidos.

Ante de empezar a contarte lo que yo hago o lo que a mí me funciona, quiero decirte que hay emociones que no podemos “saltarnos”. El dolor, las lágrimas, la rabia, compadecerse de uno mismo, el miedo… y todo eso que sentimos y que nos gustaría poder evitar, son parte de superar dificultades. También quiero decirte que no soy psicóloga ni terapeuta y que hay personas que necesitan la ayuda de un profesional para superar situaciones complicadas. No hablo de ellas.

Hablo de mí y de mi experiencia.

La actitud. Este para mí es uno de los elementos más importantes, una buena actitud puede cambiar toda una vida. Podemos tomarnos las cosas bien, regular o mal. Hasta los días de lluvia pueden ser un problema para muchas personas, imagínate cuando les toque pasar un “temporal”.

Tener cerca personas que te quieren. Poder hablar, llorar, reír, pedir ayuda a personas que sabes que están ahí siempre, da mucha tranquilidad y satisfacción. A veces esos ratitos nos hacen salir de un agujero.

No sentirte víctima del mundo, de la vida. Lo que nos pasa no es porque alguien nos haya mirado mal o porque haya un dios castigando por aquí o por allá. Así es como lo veo, las cosas pasan, a veces no entendemos cómo ni por qué, pero pasan. No ayuda darles vueltas a “por qué yo, por qué a mí, por qué ahora…”.

Levantar la vista, para mirar la vida de otros, las dificultades y las penas que viven otras personas. Solo un momentito, para darte cuenta de que podría ser peor… Automáticamente, eres capaz de dar gracias por estar como estás.

Tener cosas que hacer. Cuando hay motivos para seguir, cuando te sientes útil, cuando tus hijos te necesitan, cuando hay personas a las que puedes ayudar, cuando te sientas querida, cuando tienes un trabajo que hacer, una casa que atender, libros que leer, música que escuchar, comida que preparar, ropa que lavar… y una vida que vivir, puedes encontrarle sentido a seguir.

Reírte y disfrutar cada vez que tengas ocasión. Si no te ríes hoy, mañana ya no tendrá la misma gracia; si no bailas hoy, mañana no sonará la misma música; si no miras al cielo hoy, mañana no encontrarás las mismas nubes; si no te pones la ropa nueva hoy, mañana se habrá pasado de moda…

Saber que nada dura para siempre ayuda a creer que todo irá bien.
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