Seguramente estarás pensando, me interesa mucho este artículo, pero lo leeré más tarde. ¡Detente! Y empieza a cambiar ese hábito leyendo esto justo ahora.

“Sólo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir”.

Dalai Lama

 

El instinto de dejar las cosas para después se define como procastinación (1). La procastinación es tan frecuente, de hecho no hay una persona entre nosotros que no haya pospuesto las cosas “difíciles” alguna vez. Esto quiere decir, que sin duda es un hábito que hay que cambiar, pero no te preocupes, aquí te digo como lograrlo.

Se calcula que el 15% -20% de la población adulta tiene grandes dificultades en su vida cotidiana debido a la dilación crónica y recurrente (2). Se presume que este hábito está en aumento debido a la creciente demanda en la responsabilidad individual y la flexibilidad del trabajo, así como una mayor disponibilidad de la tecnología moderna de la información.

Antes de seguir es necesario reconocer que posponer las cosas te hace daño, porque si piensas que no es un gran problema nunca vas a hacer algo al respecto.

Entonces, ¿qué daño está causando la procastinación? Bueno, puede que tú misma estés impidiendo el logro de tus sueños o metas grandes. Puede que seas tú la barrera para ir más allá de tus límites y aprender cosas nuevas. Podría estar causando ansiedad, depresión y una constante desmotivación.

Pero déjame decirte algo, si no pospones todas tus actividades importantes para luego, estás creando un círculo de derrota y desmotivación.

El hábito de posponer, no sólo causa problemas relativos a la tarea en cuestión, sino también se ha relacionado con un menor rendimiento cognitivo, así como el trabajo, la disminución de bienestar, preocupaciones financieras, mayor enfermedad física y mental (3).

Si, en cambio empiezas hoy, estarás creando una cadena de efectos positivos que te traerán felicidad y sensación de victoria que se expande en muchas áreas de tu vida.

¿Por qué tenemos ese hábito de aplazar?

Hay varias razones, que están relacionados de varias maneras:

  1. Queremos gratificación instantánea.

Descansar en el sofá es más cómodo en este momento que salir a hacer deporte. Revisar el correo o Facebook es más fácil ahora, que hacer ese proyecto que has estado posponiendo. Comer pastel de chocolate hoy es más sabroso, en este momento, que empezar a comer más sano.

  1. Tememos miedo a algo:

Posponemos para no tener que enfrentarnos a una posible derrota. Tenemos miedo a no hacerlo correctamente, miedo a fracasar, a lo desconocido, entre otros miedos. Eso nos hace tomar el camino fácil, haciendo algo más sencillo y seguro en su lugar. Pero, recuerda que de todos los errores también se aprende.

  1. Posponer es una actividad fácil:

No hay consecuencias negativas inmediatas si lo dejamos para después. Está claro que vamos a él posponer tendrá consecuencias más tarde, pero por ahora, nada malo pasará.

  1. Sobreestimamos nuestro productividad futura.

Tenemos una larga lista de cosas que planeamos hacer, y pensamos que está bien posponer las cosas, porque vamos a hacerlo más tarde, sin ninguna excusa. Creemos que seremos increíblemente productivos y estaremos mucho más concentrados en ese momento futuro, que ahora mismo. Pero cuando llega ese futuro seguimos sin poder acabar, o peor aún sin lograr empezar esa lista de cosas.

5 Tenemos el ideal de que “trabajamos mejor con presión”

Al distribuir nuestro tiempo, las cosas inmediatas y urgentes no nos dejan mucha opción para posponer, porque hay que hacerlas en ese preciso momento. Pero ¿qué pasa con las actividades que no son urgentes pero que si son importantes?

Generalmente esperamos para hacerlas hasta el momento en que se conviertan urgentes, a lo que comúnmente le llamamos trabajar bajo presión. Lo malo, de hacer esto es que esas cosas importantes pero no urgentes incluyen actividades relacionadas con tu salud física, mental y social.

Por ejemplo: cocinar en casa, desayunar, tiempo con la familia y amigos, y algo que comúnmente se aplaza comúnmente: hacer ejercicio.

Procastinamos todo, incluso en un estudio reciente, se detectó que existe el hábito de procastinar el ir a dormir (4). ¿Te imaginas el daño para tu organismo?

Otro estudio mostró que muchos adolescentes procastinan la higiene dental, por lo que esa tendencia de aplazar también repercute en su desempeño académico (5).

Estos no son todos los motivos por los que procastinamos. Por eso, si tú tienes otro motivo, por favor compártelo en los comentarios de aquí abajo.

Para lograr cambiar ese hábito, ¿Qué estrategia utilizaremos?

Muy fácil, la regla de los 20/10. Suena extraño, pero déjame decirte que es muy efectiva, así que proponte cambiar este hábito con esta estrategia hoy y no mañana.

¿Qué necesitamos?

Un cronómetro puede ser de tu reloj de mano, tu móvil o este que encontré en línea.

-Papel y lápiz

-Ganas de cambiar

 

Creo que ya tienes todas las herramientas así que empecemos a ver de qué se trata.

1 Divide tus tareas y enfócate en una sola tarea por hacer a la vez.

No es lo mismo tener 5 listas de 10 cosas por hacer, que una lista de 50 cosas por hacer. Ya sé que es el mismo volumen, pero ponte a pensar, si empiezas con una pequeña lista con pocas cosas por hacer, cada que termines una de ellas verás un avance, te sentirás bien y motivado lo que te permitirá avanzar más y más.

En cambio lograr hacer una tarea de una lista de 50 solo te lleva a la frustración y obvio a procastinar las otras 49 que te faltan.

Enfócate solo en una tarea que hacer y escríbela en un papel. Tu tarea más importante del día solo esa y nada más. Si hay 2342 tareas importantes prioriza y solo escribe la más importante para ti, para ese día.

2 Concéntrate solo en empezar

No pienses en nada más solo empieza con esa tarea, no te preocupes por terminarla ahora, solo enfócate en empezar. Si es un trabajo escrito comienza con la primera palabra.

No te tomes unos minutos para hacer algo antes de empezar, nada es más importante en este momento. Los trastes sucios pueden esperar, la lavandería puede esperar, el perro puede esperar, el Facebook también puede esperar. Solo empieza.

3 Pon el cronómetro 20 minutos

Al igual que con tus tareas puedes empezar con poco. No busques trabajar 8 horas concentrado (te digo un secreto: no se puede), tu mente necesita respirar.

A veces, la procastinación está bien. Yo para nada soy anti-procastinación. A veces, es bueno ceder al impulso de distraernos, nuestra mente necesita un poco de espacio. Pero otras veces, es necesario salir de ese obstáculo de pereza y realmente lograr algo. Sobre todo cuando se tratan de actividades importantes.

Por eso solo proponte la meta de hacer tu tarea durante 20 minutos, es muy poco tiempo.

Si te fijas es solo una cuarta parte de tu serie favorita, también es el mismo tiempo que tardas comiendo una pedazo de pastel, o tomando una ducha y vistiéndote.

Entonces empieza solo con 20 minutos que es muy poco tiempo, mentalízate a que es así de poco y que además tendrás una recompensa que es el siguiente punto.

4 Ahora pon el cronómetro 10 minutos

Tienes 10 minutos de recreo: saca al pero, revisa tu correo o Facebook, baila, haz estiramientos, conversa con alguien, haz todo lo que quieras, pero cuando la alarma suene tienes que regresar a los 20 minutos y empezar de nuevo tu compromiso.

¿Qué puedo hacer si durante esos 20 minutos mi mente se dispersa?

Observa tus impulsos, quédate quieto y no cedas. Tu mente también está tratando de justificar no hacer la tarea. Tendrás el deseo de hacer cualquier otra cosa.

En lugar de hacer eso que tu mente te está pidiendo a gritos escríbelo en un papel y sonríe para relajarte. Por ejemplo: “Quiero revisar mi correo”, o tal vez “Tengo el deseo de contestar ese mensaje”, pero no lo hagas, escríbelo.

Tal vez estés pensando que escribir en un papel es procastinar (tal vez lo es), pero el objetivo es que analices que es lo que te distrae y tengas un plan.

Tienes que estar preparado, así que si por ejemplo durante los primeros 20 minutos escribes en el papel escribes: “Quiero revisar mi correo porque quiero saber si me escribió ____”.

Y a los siguientes minutos tienes el mismo deseo, entonces tu principal fuente de distracción es el correo.

Bueno existen soluciones para eso, una de ella es una aplicación para tu navegador, que bloquea ciertas páginas para qué entonces no las puedas abrir y no te distraigan. Entonces cuando quieras revisar tu correo no puedas abrirlo y regreses a hacer la tarea que estabas haciendo.

Tal vez al principio es poco tiempo el que trabajarás efectivamente, pero sabrás que es lo que te distrae, y estarás combatiendo eso.

Y poco a poco podrás aumentar esos minutos y crear la estrategia 30/10 o 40/10. Pero recuerda hacer pausas es importante, para mejorar tu concentración. Si la actividad que pospones es hacer ejercicio, también puedes aplicarla. Por ejemplo: 20 minutos de caminata y 10 de descanso.

Se vale empezar con poco, porque el objetivo es empezar. Pruébalo ahora: Identificar la cosa más importante que tienes que hacer hoy.

Empieza a lograr tus metas a partir de hoy, ya te estás tardando así que no lo dejes para después.

Cuéntame cómo te fue, y si tienes alguna duda por favor no dudes en contactarme.

RESUMEN:

Resumen-hoy empiezo